Estuve en pasados dรญas revisando un manual sobre ๐ค๐ณ๐ช๐ข๐ฏ๐ป๐ข ๐ณ๐ฆ๐ด๐ฑ๐ฆ๐ต๐ถ๐ฐ๐ด๐ข publicado por UNICEF (el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia). ¡Gran decepciรณn! En ningรบn momento se contempla la posibilidad de que los padres, humildemente, le pidan perdรณn a un hijo por el mal ejemplo dado. No podemos negar que son muchos los hogares donde los padres les dan a sus hijos un mal ejemplo acerca de cรณmo llevarse con otras personas, principalmente con la pareja. Soslayar este asunto en medio de una pandemia de divorcios, separaciones y violencia familiar serรญa como querer tapar el sol con un dedo.
Pedirle perdรณn a un hijo por el mal ejemplo dado es justamente respetarlo como persona. ¿No es correcto?, ¿dรณnde queda pues la dimensiรณn «respetuosa» de la ๐ค๐ณ๐ช๐ข๐ฏ๐ป๐ข ๐ณ๐ฆ๐ด๐ฑ๐ฆ๐ต๐ถ๐ฐ๐ด๐ข? Pedirle perdรณn a un hijo no les quita autoridad a los padres, ¡al contrario!, los engrandece.
La ๐ค๐ณ๐ช๐ข๐ฏ๐ป๐ข ๐ณ๐ฆ๐ด๐ฑ๐ฆ๐ต๐ถ๐ฐ๐ด๐ข tampoco nos dice mucho acerca de cรณmo los padres pueden ganarse o recuperar el respeto de los hijos. En este modelo de crianza el asunto del respeto estรก enfocado unilateralmente. Grave error. A la crianza respetuosa no solo no parece preocuparle que los padres no se traten respetuosamente entre sรญ, sino que tampoco parece interesarle que el hijo sea irrespetuoso con ellos. Una vez mรกs… ¿dรณnde queda la dimensiรณn «respetuosa» de la ๐ค๐ณ๐ช๐ข๐ฏ๐ป๐ข ๐ณ๐ฆ๐ด๐ฑ๐ฆ๐ต๐ถ๐ฐ๐ด๐ข?
Con todo el respeto que me merecen los entusiastas de la ๐ค๐ณ๐ช๐ข๐ฏ๐ป๐ข ๐ณ๐ฆ๐ด๐ฑ๐ฆ๐ต๐ถ๐ฐ๐ด๐ข, resulta inevitable preguntarse: ¿no serรกn estos nuevos modelos y enfoques los que contribuyen en buena medida a todos los problemas de conducta que vemos en los niรฑos y adolescentes el dรญa de hoy?
๐๐ฆ๐ด๐ฑ๐ฆ๐ต๐ถ๐ฐ๐ด๐ข๐ฎ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ฆ, comparto esta reflexiรณn.